Me duele el corazón de tanto mal, me duele el alma de tanto llorar, me duele la garganta de tanto gritar. Síntomas que llevan a la muerte, la muerte del buen humor que tenía o quizas aparentaba, no quiero seguir aguantando el dolor, aunque siempre me gusto que me consuma lentamente. Hoy exploté, me cansé, hoy murió lo único que quedaba de mi, eso que no había logrado cambiar, que era mi constante sonrisa, pero hoy se la llevo con él, como todo lo bueno de mi, no dejó mínimo rastro de nada.

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